Mundo ficciónIniciar sesiónEl Bentley se detuvo en un camino de tierra que parecía perderse en la oscuridad. Adriana miró por la ventanilla, desconcertada. No había nada allí, solo árboles antiguos cuyas ramas se retorcían hacia el cielo como dedos suplicantes.
—¿Dónde estamos? —preguntó mientras Lucien apagaba el motor.
—En ningún lugar que aparezca en los mapas modernos.
La respuesta enigmá







