Mundo ficciónIniciar sesiónEl amanecer se filtraba por las ventanas del salón de armas, un espacio amplio y austero en el subterráneo de la mansión Draeven. Adriana observaba su reflejo en el espejo que cubría una de las paredes mientras ajustaba las correas de cuero que sujetaban las dagas a sus muslos. Su rostro mostraba determinación, pero sus ojos no podían ocultar el miedo que sentía ante lo que se avecinaba.
—No sobrevivirás ni cin







