Everly sale envuelta en la misma cazadora con la que andaba desde el día anterior en la mañana. Eiríkr había mandado a traerle ropa, pero ella no sabía aun eso, solo le había pedido el darse una ducha caliente.
—Vamos a mi departamento, ahí podrás quedarte. Tengo una habitación para invitados y estarás a salvo —dice él con la esperanza de que ella acepte.
—Está bien, gracias, Eiríkr… y a tu hermana, también dile que dije que muchas gracias —pide atropellando todas las palabras mientras intenta s