—De cualquier manera, debes quedarte quieto, la herida se puede abrir y corres el riesgo de desviscerarte —advirtió ella como la doctora que es.
—Esta noche no. Véndame lo más fuerte que puedas, hazlo. Juro que volveré luego de ayudar a recuperar a mi padre, tengo que hacerlo; él, mi hermana y mis sobrinos son todo lo que tengo —el ruego y la determinación eran palpables en su voz.
Erin suspiró al cielo y soltó una maldición; sabía que cualquiera que estuviera involucrado con la familia Jackson