—¡Ahg! —gritó Kaleb, sentándose de golpe en la camilla fría.
—Tranquilo, estás a salvo —susurra con serenidad Erin, intentando transmitirle esa calma al hombre en cuestión.
Él observó a su alrededor y fijó la vista en la mujer con bata blanca, cubierta de sangre.
—Estás a salvo, soy la doctora Erin Jackson, hermana de Eirikr —declaró con suavidad.
—¿Dónde estoy? —preguntó él, notando el parecido en lo pelirrojo entre la doctora y el mafioso.
—Seguimos en el edificio de mi hermano, estamos en al