C111: Esto no se va a detener.
Mientras el ejecutor continuaba marcando símbolos sobre la piel abierta de Ronan, el altar del Círculo del Dolor comenzaba a impregnarse nuevamente de sangre tibia. El hedor metálico se mezclaba con el humo del incienso y la humedad que exhalaban las paredes, creando un ambiente pesado, casi imposible de respirar. Los ojos de Ronan, vidriosos por el brebaje espiritual, apenas distinguían las formas que lo rodeaban, pero sentía la presencia de cada ser. Sentía la crueldad que no nacía de la igno