Los días de dolor y lucha quedaron atrás, pero sus huellas aún eran visibles en la memoria de todos. Después de la cesárea, de los momentos críticos donde la vida de Somali y su hijo Iván pendieron de un hilo, la manada entera parecía respirar con más tranquilidad.
La recuperación no fue rápida, ni sencilla. Fue un proceso largo, marcado por silencios, miradas llenas de incertidumbre y, finalmente, sonrisas genuinas que volvían a dibujarse lentamente en los rostros de quienes tanto habían temid