C153: Parece ser simplemente normal.
La tarde comenzaba a enfriar con la brisa del bosque que se colaba entre los árboles, arrastrando hojas secas que bailaban sobre la hierba. El cielo, cubierto de tonos cálidos y naranjas, se iba tiñendo de lavanda.
En ese momento, Iván regresaba corriendo entre los arbustos, todavía con el cuerpo vibrando de emoción tras el entrenamiento que había tenido con Dorian. Llevaba el cabello rubio alborotado, la frente sudada, y una chispa de energía viva en sus ojos.
Somali lo observaba desde el umbr