C110: Lo haremos a tu manera.
Dorian la miró con los labios apretados, sintiendo la presión latente en la mirada de Somali. Ella no había alzado la voz, no lo había forzado con súplicas ni con rabia, pero lo conocía lo suficiente como para empujarlo justo donde sabía que algo en él cedería. Porque, al final, Somali hablaba desde una herida, no desde el capricho. Y él lo sentía, lo comprendía, y no podía ignorarlo.
—Está bien, Somali… —accedió, rindiéndose con la gravedad de quien sabe que no hay vuelta atrás—. Como tú quier