Mundo ficciónIniciar sesiónMe quedé mirando cómo se alejaba Celia, esa mujer que me volvía loco. Era tan hermosa, y yo la había estrenado; era mía, ¡tenía que quedarme con ella! No podía perderla, sin importar lo que tuviera que hacer. Ella se había detenido antes de subir a su coche para mirarme. Me enderecé, dejando que lo hiciera, y pude ver la sonrisa que se abrió en sus carnosos labios. Le gustaba; lo vi con claridad. Pero… &i







