Mundo ficciónIniciar sesiónAgotada, la luz del día me golpeaba con la sutileza de un tren a toda velocidad. La noche anterior había sido un torbellino de emociones y adrenalina, una en la que los Garibaldi, esos temidos señores de la velocidad, se alzaron como titanes entre mortales, arrasando con todos los premios y capturando la atención de todos los presentes. Y yo estaba allí, en medio del frenesí, observando desde las gradas a mis adversarios más formidables mientra







