Mundo ficciónIniciar sesiónHace casi un mes que llegué a Catania, con la esperanza de encontrar a Celia, pero esa esperanza se desvanece con cada día que pasa. Mis sobrinos y yo nos sumergimos en el corazón palpitante de la ciudad, sus carreras clandestinas, sus rincones más oscuros, pero de Celia, ni rastro. Es como si la ciudad misma la hubiera absorbido, tragándosela sin dejar más que un vacío en su lugar. No puedo evitar sentir un nudo en el estómago cad







