Mundo ficciónIniciar sesiónALONSO:
Celia se detuvo frente a mí, su figura desnuda iluminada por la suave luz del atardecer que se colaba por la ventana. No había ni un ápice de vergüenza en su mirada mientras me pedía que besara su vientre, donde nuestro pequeño milagro apenas comenzaba a crecer. Mi corazón latía desbocado, dividido entre el deseo y la ternura.
—¿Por qué no lo besas? —preguntó con una sonrisa coqueta, acercándose con pasos lentos y deliberados. Podía sentir cómo cada fibra de mi ser respond






