Mundo ficciónIniciar sesiónFILIPO:
Me recliné en la silla, satisfecho, mientras observaba cómo nuestro plan se desarrollaba en las noticias. De repente, mi teléfono vibró. Era otra vez mi esposa María Isabel, su voz teñida de alivio y preocupación.
—Amor, te llamo para decirte que ya la señora Elvira fue rescatada y está aquí segura, cariño. ¿Seguro que estás bien? ¿Y mi suegro? —preguntó angustiada. —Estamos bien, amor mío —respondí, mi voz firme y cálida. Sabía lo asustada que debía estar, por






