Mundo de ficçãoIniciar sessãoCELIA:
El pánico se apoderó de mí como una serpiente que se enrosca alrededor del cuello. Miré a Diletta, cuyos ojos reflejaban el mismo terror que sentía yo. Luigi, por su parte, maldijo en un italiano tan cerrado que apenas pude entender la mitad de las obscenidades que salieron de su boca.
—¡Maldita sea! —rugió Luigi, sacando una pistola de su chaqueta con la velocidad de un rayo. Me quedé boquiabierta, recordando cómo su hermano Alonso siempre decía que Luigi, siendo médico, j






