Mundo ficciónIniciar sesiónFABRIZIO:
No contestó de inmediato, solo miró de reojo hacia la chimenea apagada, y luego a las ventanas tapiadas donde se filtraba apenas un hilo de la luz de la luna. A pesar de la tensión en el aire, su calma era la de alguien que siempre tiene una carta escondida en mangas invisibles.
—Sí, yo me escapé y la traje —gruñó el abuelo, sus ojos brillando con furia contenida—. La había traído para






