Mundo de ficçãoIniciar sessãoFABRIZIO:
Eso era verdad, el abuelo se sentó, observando cómo le pasaba la navaja por la frente de la abuela, me dí gusto de cortar el tatuaje de un tajo, como si con ello le quitara todo su poder. Con una sonrisa fría que no alcanzaba mis ojos, saqué mi teléfono y llamé a mi hermano Giovanni. Conocía que la abuela le tenía terror luego que el alumno superó a su maestra en crueldad.
—Giovanni,






