Mundo ficciónIniciar sesiónALONSO:
El anciano me miró por unos instantes y su mirada me pareció una mezcla de compasión y admiración. Sus ojos, aunque cansados, brillaron con un destello que no pude descifrar del todo.
—Ah, joven Garibaldi, esa es una historia que debe contar tu abuelo. A veces hay historias de amor y sacrificio que pocos conocen —comenzó a hablar el anciano, adquiriendo un tono casi reverencial—. Puede que tu tía abuela sea






