215. CONTINUACIÓN
ALONSO:
Avanzamos hacia la montaña que se alzaba como un coloso vencido entre la maleza y el tiempo. Las sombras del bosque parecían ojos vacíos y hostiles. Dio la sensación de que el aire se volvió más denso; el frío se colaba por el cuello de mi camisa.
—¿Gabriel? —Volví a llamarlo por el comunicador.
—Sí, los tengo posicionados y listos para entrar en acción —contestó de igual modo.
Sentí cómo la adrenalina comenzaba a correr por mis venas. Lo que fuera que nos esperaba en el Monte Terminio,