Mundo ficciónIniciar sesiónDANTE:
Aún me hallaba sumido en la incredulidad ante lo que Diletta afirmaba. La recordaba en Catania; siempre había despertado mi curiosidad. Desde aquel entonces, aquella chiquilla audaz y descarada me había cautivado. No había olvidado aquella noche en un club, cuando, con una descarada audacia, se había sentado a horcajadas sobre mis piernas, completamente ebria, moviéndose con la seguridad de quien sabe lo que hace, y me había besad







