DILETTA:
Recordé aquel día en Catania, en que lo conocí. Alonso y Dante habían emergido como mis inesperados salvadores frente a unos jóvenes desagradables en un club nocturno. Alonso, desde aquel primer encuentro, me había dejado una impresión indeleble, y, movida por una mezcla de curiosidad y fascinación, comencé a indagar sobre él hasta descubrir su conexión con Concetta, esa mujer que se había erigido como la némesis de mi hermano, y que para mi sorpresa, era su esposa.
Motivada por el deseo de conocer más sobre Alonso, decidí acercarme a Concetta bajo un disfraz. Mi instinto me susurraba que Alonso ocultaba más de lo que aparentaba, y no me equivoqué: es un Garibaldi. Sin embargo, lo que jamás podré borrar de mi memoria es el día en que escuché los siniestros planes de Concetta. A pesar de haber corrido a adv