115. SÓLO DILETTA

Después de comer en el restaurante, donde habíamos hecho planes para lo que debíamos hacer a continuación, Alonso se marchó con Celia. Dante y yo acompañamos a mi hermano, seguido de su comitiva, hasta la residencia de los Garibaldi, pero no entramos. Debía seguir siendo Celia, situación que me enfurecía. Había soñado con estar cerca de Gerónimo; sin embargo, tenía que contenerme y resolver primero este

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