CAPÍTULO 89. Golpes que dejan huella.
—No me callaré aunque me pegues y me dejes desfigurada. ¿Crees, madre, que no sé que pretendes casarme con un hacendado solo para usarme como un boleto a la grandeza? No dejaré que me hagas lo que una vez le hiciste a mis hermanas —Mariana miró a Ignacia—. Sí, hermana, ¿sabes por qué mi mamá no se opuso a tu querido exesposo? Porque el hombre tenía buena posición y le resultó fácil que tú fueras quien pescaste al hombre. Pero piensa: si la situación hubiera sido diferente y, en lugar de un homb