Capítulo 106. Luna de miel.
Cuando ella abrió la puerta de la habitación, también quedó encantada. Lo único que le desagradaba de toda esa decoración eran las alfombras de las pieles de esos pobres animalitos, porque delante de la silla de una peinadora había una elaborada de piel de búfalo. Parecía suave; incluso no niega que quiso quitarse los zapatos e ir a comprobarlo, pero no le gustaba el sacrificio de esos animales.
—¿Quieres que quiten las alfombras? —preguntó Orlando cuando notó su mirada fija.
—Igual no dejarán