Dos días después de que Margaret y Ethan firmaran la disolución del contrato que los unía, ambos decidieron que retomarían sus vidas sin interponerse en el camino del otro, aunque…
—Vamos, hombre, solo será una copa —Marcus hacía lo imposible para que su amigo se animara—. Si tanto la extrañas, ¿por qué terminaste con ella?
—Fue lo mejor; el amor no se fuerza. ¿Qué más podía hacer? —Ethan respiró profundo.
—En eso tienes razón. Decía mi abuelita que, a la fuerza ni los zapatos, porque te hacen