Carol se apartó un paso, mirando el anillo como si quemara.
—¿Qué es esto, Alonso? —Su voz salió baja, casi rota—. Mi contrato no dice nada de fingir promesas ni de cenas familiares. ¿De qué va todo este show?
Él guardó la caja con calma, pero sus ojos no se apartaron de los de ella.
—Solo esta noche —respondió él—. Mi abuelo Rosendo debe creer que estoy comprometido.
—¿Y yo qué soy? ¿Un disfraz?
—Eres la única en quien confío.
—No me mientas —replicó ella—. Me usas.
—Alguien me vigila —respondi