—¿De qué se trata todo esto? —Al llegar al Pent-house, Margaret sintió que su piel se erizó al observar todos los juguetes que se encontraban sobre la cama—. ¡¿Qué quieres hacerme?! Te advierto, si estoy aquí es porque hoy acabaré con esto.
—¡Cállate! —Alzó su mano con intención de abofetearla—. ¡Desnúdate! Y no me hagas perder el tiempo —sentenció.
—¡No! —exclamó, segura de sí.
—¿Cómo hay que hablarte? —La tumbó sobre la cama; su mirada estaba llena de furia—. Esta mañana me hiciste saber que