—¡Todo esto es una farsa! —Su voz se quebró, pero no vaciló.— Crees que me conoces, pero me estás juzgando por las mentiras de tu padre y por las traiciones de tu pasado.
Augusto dio otro paso hacia ella.
Hasta que los ojos verdes de Eloise reflejaron el fuego que ardía en los suyos.
—Te estoy juzgando por las decisiones que tomaste.
Las lágrimas finalmente comenzaron a correr por sus mejillas.
Pero Eloise no bajó la cabeza.
—Entonces mírame bien, Augusto. —Su voz estaba rota, pero seguía siend