Cláudia entrecerró los ojos.
—No se trata solo de ella. Se trata de su padre. ¿Sabías que ya no está en el hospital? Yo misma lo busqué. Revisé varios hospitales. Simplemente desapareció de los registros.
Augusto se recostó en la silla.
Una sonrisa irónica curvó sus labios.
—Qué interesante. Tal vez deberías preguntárselo a Navarro… su aliado. O quizá su amante.
La sangre de Cláudia hirvió.
—¿Navarro? —repitió, incrédula.— ¿De verdad crees que Eloise está con él?
Augusto no respondió.