El ambiente en la mesa era ligero, pero Eloise ya no prestaba atención a la conversación. La música llamaba a su cuerpo, y ella se dejó llevar por el ritmo, levantándose con una sonrisa atrevida.
Nathalia vibró de emoción, levantando la copa.
— ¡Eso, chica! ¡Muéstrales cómo se hace!
Ella caminó hasta el frente de la mesa, dejando que el ritmo grave dominara sus movimientos. El vestido vino acompañaba cada curva de su cuerpo, mientras la abertura dejaba ver destellos provocativos de su pierna. S