Mundo ficciónIniciar sesión¿Casarte con tu enemigo mortal de la prepa? ¡Ni loca! Pero para salvar su orfanato, Lucía no tiene más remedio que aceptar una propuesta de locos, un matrimonio por contrato de un año con Mateo Torres, el delantero estrella que más odia en todo el planeta. Frente a las cámaras, son la pareja más cariñosa del mundo. ¿A puerta cerrada? Un campo de batalla lleno de indirectas hirientes. Todo va según lo planeado... hasta que un beso falso enciende una chispa que no debería existir. Cuando los sentimientos empiezan a confundir la actuación, un gran secreto sobre la misteriosa lesión de Mateo y una amenaza del pasado salen a la luz. ¿De la farsa al amor, o será un desastre para ambos?
Leer másDespués de que los niños salieran guiados por la cuidadora hacia sus asientos, Javier Vargas entró mirando su reloj de oro.—Dos minutos, señorita Vega. Es la hora.La Marcha Nupcial retumbó desde los enormes órganos de la catedral, llenando el espacio gótico con una melodía grandiosa y sagrada. Las puertas dobles se abrieron lentamente, revelando un interior lleno de cientos de invitados VIP: desde los compañeros de equipo de Mateo en el Real Madrid y celebridades, hasta los directivos de Vitality Milk que estaban en primera fila con una sonrisa de satisfacción.Lucía caminó lentamente sobre la alfombra roja, del brazo de su padrino, con la mirada fija al frente. Al final del altar, estaba el hombre que cambiaría su vida.Mateo Torres estaba de pie, muy derecho, con un esmoquin clásico, camisa blanca impecable y corbata de lazo. El corte de la ropa resaltaba sus hombros anchos y su altura. Su rostro, que en el campo solía verse arrogante, ahora lucía increíblemente tranquilo, aunque
Lucía movió su pie derecho y, con la punta afilada de su tacón, pisó con toda su fuerza el zapato de cuero caro de Mateo.A Mateo se le tensó la mandíbula y sus ojos se abrieron de golpe por el dolor repentino. Pero, ante los millones de ojos que veían la transmisión en vivo, tuvo que tragarse el quejido. Siguió sonriendo, aunque fuera una sonrisa tensa para disimular la contracción en su mejilla.Sin quedarse atrás, Mateo respondió. Sobre la mesa, apretó con fuerza los dedos de Lucía, tanto que hasta se le pusieron los nudillos blancos.—Por eso —continuó Mateo, con la voz algo temblorosa por la mezcla de dolor en el pie y su rabia contenida—, hemos decidido no perder más el tiempo después de estar tanto tiempo separados. Hemos llegado a un acuerdo para llevar esta relación a otro nivel. Nos vamos a casar.¡BOOM!El anuncio de la boda hizo que el salón estallara. Cientos de periodistas se levantaron de golpe, peleándose por hacer preguntas. Los flashes de las cámaras disparaban diez
El aroma a perfume caro, la decoración de terciopelo rojo y los destellos de las lámparas de cristal que colgaban del techo del Grand Hotel de Madrid no servían de nada para calmar a Lucía Vega. Al contrario, sentía que la estaban llevando directo al matadero.Detrás del escenario que había montado el equipo del Madrid Royale FC, Lucía no dejaba de retorcerse las manos, que de pronto estaban heladas. Afuera, el murmullo de cientos de periodistas de los medios deportivos y de espectáculos más importantes de España sonaba como un enjambre de abejas listas para atacar. La conferencia de prensa improvisada estaba programada para las diez en punto, y el reloj digital en la pared marcaba que solo faltaban dos minutos.—¿Puedes dejar de apretar tanto el vestido? Vas a hacer que el diseñador que nos patrocina se ponga a llorar en un rincón si arrugas la tela —soltó una voz grave, tan familiar como insoportable, rompiendo la concentración de Lucía.Lucía giró la cabeza y vio a Mateo Torres de
—¿Casarme... con Mateo?Lucía casi se olvida de respirar. Sus ojos iban y venían del cheque con una cifra astronómica sobre la mesa al rostro imperturbable de Javier Vargas. Su mente, que solía ser súper rápida, se quedó totalmente en blanco, como una computadora colapsada por un error fatal.—Un momento, señor Vargas —dijo Lucía levantando una mano para detener aquella locura—. ¿Cómo es que usted... quiero decir, de dónde sacó la información sobre la disputa legal de mi fundación? ¿Y por qué tiene que ser un matrimonio por contrato? ¡Esto no tiene ni pies ni cabeza!Javier esbozó una sonrisa profesional y gélida. Acomodó su tablet antes de responder.—Para la directiva del Madrid Royale FC, rastrear el historial de alguien es pan comido, señorita Vega. Además, usted es una influencer con una imagen impecable. En cuanto la foto de El Retiro se hizo viral hoy, nuestro equipo de analistas se puso en marcha. Sabemos que su fundación está contra las cuerdas. Y sabemos que al público le en
Último capítulo