Mundo ficciónIniciar sesiónAzucena Reyes cree que lo tiene todo, o casi todo. Viene de una prestigiosa familia que le ha dado la oportunidad de entrar en el negocio familiar. Cuando se da cuenta que el mundo empresarial es una mina de tiranos, se ve en una situación apretada y sumamente ajena a lo que ella sabía. Sólo una unión podrá salvarla de ser la decepción de su familia. Cuando Él es el único que puede ayudarla a pagar sus deudas, la única salida para sus deudas es "Sí, acepto." Tendrá que dejar su orgullo de lado para unirse a Rafael Montesinos, el hombre qué más odia. Azucena no sabe por cuánto tiempo podrá aguantar estar a su lado hasta enamorarse. ¿Hasta cuándo podrán fingir que son desconocidos? ¿La pasión desenfrenada los quemará para siempre?
Leer más¡Hemos llegado al final de ésta hermosa historia y aún no puedo creerlo! Fue fantastico adentrarme a ésta nueva historia en la espera que tuviera el mismo cariño que su predecesora. ¡Qué felicidad que hayamos llegado a éste punto! Acostumbrandome a ellos, me costará decirles adiós. ¡TODO TIENE UN FINAL! ¡Gracias a todos los lectores que siguieron esta historia desde el principio! No hay palabras para agradecerles. Son parte también de la historia y se han ganado un lugar en mi corazón sin lugar a dudas. ¡No puedo creer que mientras escribo esto le estemos diciendo ádios a ésta historia! La historia de Rafael y Azucena estaba pensanda desde el principio, me emociona tanto haberlos acompañado en éste recorrido. Fue oleadas de emociones al escribirla. Me cuesta siempre decirle ádios a mis personajes principales, pero es una ley de la vida, ¡GRACIAS, GRACIAS POR LLEGAR HASTA AQUÍ! Sigo sin poder creermelo.¡Gracias! ¡Gracias! El agradecimiento qué tengo es enorme. Gracias por querer mi hi
*11 MESES DESPUÉS*—¡Amor! ¡Ven a ver esto! ¡Oh, Dios! —en el hermoso paisaje de éstas tierras, alejados de todo lo que el mundo puede darles, en ese momento del día donde pueden estar solo ellos con sus bebés, Azucena tiene lágrimas en los ojos. No son lágrimas más que de felicidad. En sus brazos carga a su bebe, a su príncipe. Preciosos ojos verdes y cabello castaño como su padre, un niño hermoso. Tanto, qué le cuesta separarse de él. Es el momento más esperado del día porque ama llevar a sus bebés a pasear por toda la hacienda. Ahora está sentada con su bebé en el pasto mientras un hermoso día los acompaña. Besa la naricita pequeña de su niño—. ¡Está tratando de hablar!Han pasado once meses desde que los mellizos nacieron. Sanos, fuertes, con buen peso. Le costó adaptarse de nuevo a la normalidad de no llevar el peso de sus hijos, pero, dio paso a la hermosa maternidad.Recuerda que luego del nacimiento de los mellizos, su familia esperaba para verlos afuera, y su padre fue el pri
Nueves meses se completan hoy.Azucena está trabajando en durar más de un segundo de pie, pero, estas últimas semanas se volvió horrible el tan sólo caminar. Disimuló que está mañana estaba bien, sin ningún problema. Rafael volverá cuando termine con sus negocios personales en la ciudad.David, su mentor en Nueva York, accedió a ayudarla en estos meses y a trabajar a su lado luego de lo que ocurrió con Erick. Jamás creyó que su primo, a quien estimaba, fuese el culpable de todo lo que le ocurrió. Además, le debe más que una por estar al pendiente de la sede mientras ella estaba aquí en Mérida. Su confianza en él es sincera, y ha demostrado que realmente lamenta haber dudado de sus capacidades. La constructora tiene sus frutos luego de meses. Está feliz de poder haberlo hecho por su cuenta. El embarazo no impidió que también cumpliera su sueño. Se convenció de que podía hacerlo. Cuidando de su embarazo, también al pendiente de su propia compañía.Altagracia vendrá a Flor De Campo con l
Con la primera llamarada del sol, muy temprano en la mañana, Azucena termina de pincelar el cuarto de sus bebés.Pasó toda la madrugada arreglando los sitios para sus hijos, las cunas, su armario, todo. Se encargó ella misma de diseñar el lugar enorme en Flor De Campo para la llegada de sus niños.Desde que se enteraron que tendrán dos bebés todo ha salido perfecto. Cuando regresaron de la playa llegaron a Los Reyes con la revelación. ¡Lo demás no lo podían creer! Los familiares de Rafael y los suyos no dejaban de repetir el gran milagro y la dicha. Felicitaciones por todas partes, ¡Alegría y dicha por los nuevos integrantes de los Montesinos y Los Reyes! Azucena era y es la mujer más feliz del mundo. No paraba de llorar, de reír en los brazos de Rafael, quien, todavía sin poder creerlo, no dejaba su mano, su lado, y le repetía que su vida estaba completamente realizada.Desde entonces, Rafael compró miles de cosas entre ellas juguetes, ropa, calzado, vestidos para su niña, atuendos p
—Son los últimos chequeos que necesita. Con esto, puedo decirle que la firma de su constructora está lista. Tiene las licencias y los permisos necesarios, señora Montesinos. No me queda nada qué decir —dice el hombre con una sonrisa, estirando la mano para estrechársela—. Le deseo la mayor de las suertes.Azucena sonríe.—Gracias por el asesoramiento, señor Douglas. Creo que ya es hora de comenzar —su felicidad desborda—. Otra vez, muchas gracias.—Para nada. Tienen a una gran directora general. Sus ingenieros y asociados tendrán una nueva reunión con usted a partir de mañana —el abogado Douglas ha sido su asesor en estos meses—. Tendremos nuevos contactos para que ésta nueva apertura no limite a posibles clientes.—A partir de mañana llamaremos a los asesores. Quiero que todo esté en perfectas condiciones —caminan hacia el ascensor—, yo seré la arquitecta —Azucena le guiña un ojo al señor Douglas amigablemente cuando ya están saliendo del edificio—, fue un placer trabajar con usted. E
—¿Me estás diciendo la verdad? ¿Esto no es un sueño, Azucena?—No lo es, mi amor —Azucena está en las piernas de su esposo, juntos en Flor De Campo. Tienen una fogata frente a ellos, es de noche, y están solos. Disfrutando de ésta velada juntos. De lo que tienen en sus manos, de lo que Rafael en ningún momento ha parado de hacer: Tocar su vientre, reírse con sinceridad, jamás en su vida se vio tan contento—. La prueba salió positiva —Azucena lo besa—. Estoy embarazada.—Me cuesta creerlo —Rafael expresa—. Tantos años creyendo que no podía tener un hijo, formar una familia. No me sentía lo suficientemente hombre al no concebir. Y resulta que fue una mentira. Todos estos años —mueve Rafael la cabeza—, todos estos años creyendo una mentira por la obsesión de Marlene. Una obsesión que nunca vi.—Eres el hombre más perfecto del mundo puedas dar hijos o no, mi vida —Azucena le acaricia su mejilla—. ¿No recuerdas lo amoroso que fuiste con Matías? Llevas tu instinto paternal aquí en tu corazó
Último capítulo