7. Buscando la destrucción
—¿Me estás diciendo que Azucena pudo pagar semejantes deudas? —un golpe estruendoso resuena por toda la oficina que pertenece a la sede de Nueva York. Erick Reyes es quien habla, de forma estrepita, mostrando su total desagrado a las palabras que acaba de soltar Richard Bennet. Erick mira hacia otra parte—. Estuviste a punto de hacerla nada.
—La tenía —Richard permanece sentado, malhumorado de igual manera. Ambos están demasiado desesperados por la asombrosa jugada de Azucena en su propia jaul