9. ¿Por qué no puedo dejar de verte?
Rita está pronta a marcharse de nuevo a México. La acaba de llamar para decirle que ya está haciendo sus maletas, y que el día de mañana partirá fuera del país. Agradece que su prima no haya sospechado de nada. Que nadie haya sospechado algo en concreto. Le prometió que iría a despedirla.
—¿Estás ocupada? —Azucena alza la vista a Erick, su primo, cuando entra a la oficina.
Ella le sonríe un poco antes de levantarse y saludarlo con la mano.
—No, por favor. Toma asiento. ¿Deseas algo?