8. Yo, tú esposa
—Por el poder que me confiere la ley, yo los declaro marido y mujer.
Azucena en todo el momento del casamiento pensó que soñaba. No lo está. Esto es muy real como el hombre que sigue estando a su lado. Los separa una distancia mínima de la que creyó, pero la necesidad de mantenerse rígida es para supervivencia. Su corazón late con rapidez con cada palabra del abogado.
Se omitió la entrega de los anillos, ya lo puede notar. Han pasado directamente a la firma del acta matrimonial.
Y los tér