69. Un regalo doble
—Son los últimos chequeos que necesita. Con esto, puedo decirle que la firma de su constructora está lista. Tiene las licencias y los permisos necesarios, señora Montesinos. No me queda nada qué decir —dice el hombre con una sonrisa, estirando la mano para estrechársela—. Le deseo la mayor de las suertes.
Azucena sonríe.
—Gracias por el asesoramiento, señor Douglas. Creo que ya es hora de comenzar —su felicidad desborda—. Otra vez, muchas gracias.
—Para nada. Tienen a una gran directora general.