6. Salvación o condena
—Mi asistente se comunicará con usted —Rafael decide que alejarse es ahora la mejor opción de todas. Azucena parpadea cuando el aire clavado en sus pulmones la abandona.
Es extraño ahora hablar de un matrimonio como una transición bancaria y le pesa más que en el fondo sea así. Azucena no ha parpadea para cuando Rafael se bebe todo el vino de su copa, mirándola, antes de encaminarse a la puerta de éste salón.
—Buenas noches, señorita.
—Puedes llamarme Azucena —Azucena lo detiene hablando detrás