—¡No lo sé, señor oficial! Juro que no sé dónde está. Si lo supiera, le diría para que me rebajen años de condena. El señor Thomas es astuto y ahorita debe estar planeando mi muerte… Yo le aconsejo que cuiden a la señora Alice. Ese hombre está loco por esa mujer aunque no lo parezca y dijo que si no era para él, no era para nadie.
—Si eres abogado ya sabes lo que pasará— el oficial se pone de pie —tomaré cartas en el asunto. Puede quedarse tranquilo, no le pasará nada— el abogado sin más sale de