Mundo ficciónIniciar sesiónA pesar de mis modestos objetivos, me llevó más de una hora. Mael me dejó hacer con paciencia, sin molestarse por mi lentitud. Antes bien, disfrutaba a ojos vistas los cuidados que le dispensaba con amor, poniendo mi corazón en cada cosa que hacía.
—Suficiente por hoy —dije besándole el hocico—. Podría plantar una huerta con la tierra que tenías en las orejas.
—Vaya que eres graciosa —respondió, estirándose perezosamente.
Había colgado un caldero sobre cada brasero, y nos







