Mundo ficciónIniciar sesiónSu cuerpo sudoroso era un peso cálido, fragante, que me cubrió mientras buscaba mis labios tan agitado como yo, sus piernas entre las mías, su erección rozando mi vientre hasta que me revolví bajo él, quejándome con voz exánime.
Me penetró con cuidado y lentitud, como si hubiéramos regresado a nuestra noche de bodas y fuera la primera vez que hacíamos el amor. Me estremecí de pies a cabeza, traspasada de placer y plenitud, la garganta cerrada de emoción, mis ojos llenos de lágrimas en







