Mundo ficciónIniciar sesiónMientras yo la ayudaba a comer su almuerzo, Enyd vino a sentarse en un taburete junto a la cama y nos habló de lo que seguía.
—Debemos ayudar a tus músculos a recuperarse, o nunca podrás dejar la cama —dijo con lentitud, asegurándose que Risa atendía y entendía lo que decía—. Así que mientras duermes tu siesta, haré trabajar un poco tus piernas.
Risa cerró y abrió los ojos mient







