Mundo de ficçãoIniciar sessãoUna noche, ayudé a arropar a mi pequeña para dejarla descansar hasta la mañana y cambié para echarme en la cama junto a ella. El sonido pausado, regular de su respiración me ayudó a dormirme profundamente en cuestión de minutos.
Tal como aquella noche años atrás en el Atalaya, me despertó el roce de su mano vendada deslizándose por mi pelambre. Su brazo se apoyó en mi lomo un momento después, y a







