Mundo ficciónIniciar sesiónDecidimos ponernos en camino al día siguiente, para tener otra noche a buen resguardo del clima, y con la esperanza de que la tormenta no duraría mucho más.
Pasamos el resto del día con Ronda, Ragnar y los niños. Se los veía radiantes a todos, y los pequeños eran tan dulces y obedientes, que costaba creer que fueran una docena. Disfrutaban los cuidados y el cariño tanto como los agradecían, y Ragnar y mi hermana no ocultaba







