Mundo de ficçãoIniciar sessãoEntreabrí la puerta lo indispensable para asomar la cabeza y la vi arrodillada frente al hogar, de espaldas a mí, una mano cubriendo su boca y la otra en un puño crispado sobre su falda.
Me acerqué a agacharme tras ella y aguardé, pero no cambió de actitud.
—No importa lo que pienses de ti misma, eres la mujer más valiente y fuerte del mundo, amor mío —le dije con suavidad—. Sé que te avergüenz







