Mundo ficciónIniciar sesiónMael nos guió a lo que creía era el sector menos empinado para escalar la colina occidental, lo cual no impidió que alcanzáramos el filo sudados y sin aliento. Al otro lado, la ladera era notoriamente más suave, cubierta de hierba, con árboles desperdigados aquí y allá y una franja boscosa al pie. Y más allá se encontraba la aldea desde donde llegaran los cazadores, poco más que un caserío de viviendas precari







