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Mael nos guió a lo que creía era el sector menos empinado para escalar la colina occidental, lo cual no impidió que alcanzáramos el filo sudados y sin aliento. Al otro lado, la ladera era notoriamente más suave, cubierta de hierba, con árboles desperdigados aquí y allá y una franja boscosa al pie. Y más allá se encontraba la aldea desde donde llegaran los cazadores, poco más que un caserío de viviendas precari

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Monica Prelookerno estás contando a Risa ;D
MaríaNo creo que sea tan fácil limpiar esa zona si siguen parias por ahí, pero una batalla ganada es mejor que nada!
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