Meissa fue conducida por el largo pasillo hasta el imponente salón del trono.
Cada paso hacía eco en sus oídos, recordándole con crudeza la humillación que estaba sufriendo.
Nunca había sentido algo tan intenso, tan desgarrador. Su furia crecía con cada segundo que avanzaba, mezclada con un miedo profundo que no podía controlar.
Al entrar al salón, todos los presentes la miraron. Sus ojos recorrieron cada rostro, percibiendo la mezcla de juicio, sorpresa y deleite por su desgracia.
Lirian se a