—¿Lauryn? —la voz de Lacron salió como un rugido contenido, una mezcla de confusión y creciente sospecha—. ¿Qué haces aquí? ¿Por qué llevas ese vestido?
Lauryn dio un paso hacia la luz, revelando sus ojos brillantes.
Una sonrisa trémula, casi angelical, se dibujó en sus labios mientras observaba al hombre que había deseado desde que eran niños, al Alfa que el destino le había negado, pero que ella estaba decidida a reclamar.
—Yo... —comenzó ella, su voz apenas un susurro que buscaba suavizar la