Leanne y Dinné se las arreglaban para montar guardia, sin que tuviera que correr el riesgo de ser descubierta por los astiles, y Blehien aprovechaba para contarme sobre la nostalgia de la pelirroja, ya que Dízaol de Sethen continuaba representándome en la frontera.
Dinné anunció la llegada de mi alto señor y sacándome del embeleso que me abrigaba desde que me senté junto a la cuna de mi príncipe.
—Mi reina— me saludó Wuisse—. Ha llegado un nuevo regalo, esta vez en nombre de Dátlael II de Ansse