Capítulo 112.
Mirarlo de reojo mientras observaba el cielo me hizo pensar que vivir así sería… demasiado pacífico. Casi un sueño. Y no me refería a vivir en la playa ni a mirar estrellas todas las noches, sino a días como este: correr tan lejos como me llevaran mis patas, sentir el viento hacer nudos en mi pelaje, descubrir olores nuevos. Solo… existir sin cargas. Sin títulos. Sin guerras.
Tal vez por eso hablé.
—Imagina un mundo pacífico —susurré—. Me has dicho que no tuviste muchas opciones a lo largo de…