Epílogo. Parte II.
(POV Alderik)
—Por alguna razón —dije apretando los dientes—, los humanos olvidaron un pequeño detalle o quizá sus abuelos no lo mencionaron: la sangre que habían robado era de la loba más poderosa que el mundo había conocido. Así que hablaron con otros. Y luego con otros más. Y comenzaron a capturar a más de los nuestros… a extraer la sangre de sus víctimas. No importaba que esa sangre no hiciera los "milagros" que esperaban; pensaron que quizá si lo dejaban "añejarse" correctamente, la sang